Vestigios de la Educación Veleña
El General José Antonio Páez, decreta el 26 de noviembre de 1833, al Colegio Federal de Coro como un Colegio de segunda categoría, autorizado para otorgar títulos de Maestros de instrucción primaria y Bachiller en Filosofía. Pero luego, el 27 de noviembre de 1883, en el gobierno del General Antonio Guzmán Blanco lo convierte en Colegio de Primaria Categoría, con poder de otorgar grado de Bachiller y Doctor en Ciencias Médicas, Doctor en Ciencias Políticas, Ciencias Filosófica e Ingeniería Civil. Allí se abrió la posibilidad para que la mayoría de nuestros coterráneos veleños se formaran en las diferentes carreras que se ofrecía para entonces, y que fue el pilar fundamental para la continuidad en la formación de los futuros maestros como Ramón "Monche" Álvarez, Rafael Sánchez López "Rafuche", Maggie Reyes Torres, entre tantos baluartes.
El 27 de junio de 1870 el presidente Guzmán Blanco decreta la educación popular, gratuita y obligatoria, para esa fecha en la república había unos 1.500.000 habitantes de los cuales, sólo el 10% (niños) se incorporan a las aulas. 24 años después (1894) él para entonces ministro de la enseñanza Luis Ezpelosín promulga por decreto el 22 de noviembre de 1894 los estatutos reglamentarios para la organización general de la instrucción primaria gratuita y obligatoria. Desde 1902 la escolaridad se hacía insostenible debido a las distintas vicisitudes de la época; en la mayoría del territorio venezolano; la langosta, la peste, la pandemia, las escaramuzas, además los días feriados escolares llegaron en el año a 282 días y sólo 83 eran dedicados a la actividad escolar. Además de estos, los problemas económicos y las dificultades para el cobro de las cuotas de los padres contribuyentes, que traían como consecuencia el abandono de los cargos por parte de los maestros, por la falta de sus pagos en las mensualidades, y las únicas que funcionaban, estaban dotadas por el fondo de común, es decir, las subsidiadas por el gobierno de la época.
En nuestra pequeña crónica referente a las escuelas en La Vela, podría remontarse de igual forma, siempre se ha sostenido que, la mejor escuela es la del hogar, donde se sientan las bases para una buena enseñanza en la formación de valores en los niños, 90 para la convivencia de los pueblos. Pero también debemos reconocer que han existido escuelas informarles que han ayudado mucho en el avance educativo de la región. Remontando la era de la Federación, sabremos que las instituciones educativas existieron con un nivel bajo en desarrollo, porque solo se buscaba la alfabetización de los pueblos. Igual pasaba con las escuelitas a las que hoy llaman de tareas dirigidas que ayudaban al desarrollo de la lectura, la escritura y las matemáticas en los niños. Las escuelas formales estaban centradas en las capitales de los Estados y en su mayoría eran dirigidas por la iglesia católica, y con un nivel de estudio hasta sexto grado, con un número importante de maestros; pero en los poblados más cercanos a la ciudad sola había escuelas unitarias, y de éstas, había algunas en La Vela, por encontrarse próximo a la ciudad de Coro que era la capital de la provincia que formaba parte del Estado Coro -Zulia en esa confederación. Cuando el Gobernador de la Provincia de Coro presenta su memoria ante la Diputación Provincial de 1843, manifiesta que de las 37 parroquias de la provincia de Coro, solo en 3 de ellas funcionaban las escuelas, entre ellas, los cantones de La Vela, Cumarebo y Mitare, dando los detalles de ello. Esas escuelas fueron denominadas Escuela Federal y o Escuela Estatal y le agregan un número. Y de éstas había algunas en La Vela que solo atendían a los niños hasta tercer grado, pero con una excelente y destacada labor de maestros y maestras de la talla de, los Curas Manuel María Molina y Wenceslao Camarán, Francisco D Acosta, Maximiliano Iturbe, la Insigne docente Emilia Rosa Molina que aparte de laborar en su casa particular, también lo hacía en la Escuela Federal #16.
Otros que se destacaron, el Ilustre mentor Antonio Dolores Ramones por su filantropía hacia la humanidad y quien fuera además alumno de otro gran maestro, Francisco Domínguez Acosta que siendo médico se dedicaba a la enseñanza de los niños. Otras maestras de las que se recuerdan todavía y que al recordar sus nombres, vuelan los recuerdos y las anécdotas de ellas. La maestra Antonia Acosta con sus conservas, “Concha López", Isolina Lugo y otras que se nos escapan de la memoria.
Mucho tiempo después es que la necesidad imperiosa, se fueron creando las escuelas en La Vela y desapareciendo las unitarias, asignándoles como epónimos los nombres de estos baluartes de la educación veleña. Con igual criterio hay que nombrar a las educadoras y enseñadoras del siglo pasado XIX, las cuales tuvimos a: Carmen Ignacia Cornet, Elina Lovera, Rosa María Reyes, Socorro Villavicencio, Ramón Enrique Lovera y otros.
Prof. Armando García.
Tomado del libro "Cinco Veces Cien" del Lcdo. Ricardo González.
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