Pbro. José Román Castellano (1846-1913)
Siendo de extrema pobreza cuando niño, no le fue posible a sus padres enviarlo a la escuela y hubo de hacer el aprendizaje de las primeras letras en su casa.
Continuó instruyéndose de noche, pues las horas del día debía dedicarla al trabajo para ganarse el sustento diario. El Obispo de la Diócesis, Monseñor Víctor José Diez, descubrió temprano la vocación y recia personalidad de José Román, y por ello se constituyó en su protector y maestro, llevándolo hasta alcanzar la Ordenación Sacerdotal, hecho que ocurrió en el año de 1874.
Ya en noviembre del mismo año, el Padre José Román Castellanos, se encarga como titular de la Parroquia de Puerto Cumarebo, donde la providencia le aguarda para llevar a cabo una labor sin paralelo en nuestra historia eclesiástica, no sólo de Falcón sino de Venezuela.
Iba nuestro novel levita a actuar en un medio profundamente ignorante e incluso en un 90%, donde el espíritu eminentemente católico estaba en lo profano por causa de la misma ignorancia.
Dotado de un carácter fuerte y enérgico, aunado a un gran poder de persuasión, el Padre Castellano, dirigió sus primeros pasos a la terminación del templo Parroquial, recién comenzado por su antecesor, el padre Castor Silva.
El padre convocó a la población a la casa que servía de Capilla y le presentó su proyecto de la construcción del Templo.
El padre Castellano acometió la obra con decisión y energía dando el ejemplo edificante, inexistente hoy en día; tomó un saco, se fue a la playa, lo llenó de piedras y lo llevó al sitio donde se construiría el templo; ante tanta sublimidad, todo el pueblo lo imitó con el ejemplo, siendo entonces singular y pintoresco ver como de 4 a 5 de la tarde una caravana de hombres y mujeres desfilaban llevando material para ser acumulado en el sitio.
Toda la colectividad zamorana se incorporó a esta idea, ofreció su colaboración, y quince años más tarde la tesonera labor del padre Castellano lograba su fin, la construcción del Templo Parroquial había sido concluida.
El padre Castellano se preocupó por administrar el sacramento del Matrimonio Eclesiástico, eliminando el pago para el que no tenía o no querían pagar los horarios del Cura.
El padre Castellano eliminó la valla, el obstáculo, no hizo obligatorio el emulento de Bs. 5. le preguntaba a las personas si sus niños estaban bautizados y estos le contestaban que no porque no tenían ni el dinero ni el padrino, entonces el le decía "busquen a la madrina que yo soy el padrino" y es por tal razón que casi todos los zamoranos fueron ahijados del padre Castellano.
En la hambruna de los años 1911 y 1912, el padre le repartía alimento y dinero a las personas, vendía sus pertenencias para satisfacer a sus fieles y les daba clases a grandes y niños para aprendieran a leer, escribir y las matemáticas.
Fue bondadoso en toda la acepción de la palabra, abnegado y sobre todo adaptó su condición de hombre con ese gran desprendimiento por los bienes de este mundo; todo cuanto recibió lo dio, el dinero que percibía en el ejercicio de su ministerio sacerdotal, lo regalaba a manos llenas, con creces, sin egoísmos ni mezquindades.
Nunca pudo permitir el sufrimiento de sus semejantes si él disponía del medio para remediarlo.
Envejecido y agotado por los años, enfermo de diabetes, esta enfermedad fue aniquilando su salud y su renuncia a seguir las indicaciones de los médicos, por considerarlas reñidas con el ejercicio de su sacerdocio, como era la de no comulgar para evitar de esa manera la indigestión del vino consagrado, lo llevaron a la tumba, exhalando su último suspiro el 17 de diciembre de 1913.
Murió a los 67 años, sus restos reposan en la Iglesia de La Candelaria de Puerto Cumarebo, Municipio Zamora del Estado Falcón.
En su honor está la Escuela hoy Unidad Educativa, el preescolar y la plaza que está al lado derecho de la Iglesia La Candelaria que después de 111 años le colocaron su busto a pesar que dicha plaza lleva desde su muerte su epónimo.
Una anécdota del padre Castellano fue un 28 de diciembre en la Población de La Ciénaga, se tiene una tradición dejada por el Padre José Román Castellanos cuando agarró por inocentes a todos los hombres de la comunidad. Se puso de acuerdo con las mujeres y le dijo que él necesitaba hablar con todos ellos y que a las 5:00 de la mañana en la iglesia le esperaría para plantearle un problema así las mujeres le comunicaron a sus concubinos, el día 28 a las 5 de la madrugada la iglesia estaba llena de puros hombres cuando de repente las mujeres cerraron las puertas y salió el padre y les comunicó a los hombres que de la iglesia salían todos casados y cada mujer se colocó al lado de su pareja, y así los hombres de La Ciénaga cayeron por inocentes y el padre los casó a toditos, y hoy día los Cienegueros conmemoran ese acontecimiento.
Prof. Pedro Romero
16 de diciembre 2025.


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